dinero

25 11 2009, 22:18

Todo era tan normal que parecía barato

Por aquel entonces a todo el mundo le pareció normal que una empresa de Comunicación, Multimedia e Innovación acabara de polucionar la energía eólica que el gobierno regional ya había contaminado.
Parecía normal que tuvieran acceso a la lista de las empresas participantes en el concurso para la adjudicación de molinos de viento, ya que de alguna manera tenían que obtener fondos para orientar a la opinión pública en el sentido justo y necesario que impondría la aceptación de la contrafigura eólica con la misma pasión que el anchoísmo dominante. Por algo llevaban años exhibiendo su pericia en el arte del vacío mediante la creación y gestión de sitios web y la inmaculada concepción de campañas para distintos servicios de la Administración.
Del mismo modo, todos entendían que orientar era la manera aceptable de decir manipular, confundir y obturar.
Por otro lado, nadie se había mostrado sorprendido cuando, poco antes, la Universidad le había dado a una cátedra el nombre de la empresa, y eso parecía tan correcto como que la empresa se proclamara experta en la creación de canales y entornos multimedia inteligentes, lo cual por supuesto la ponía en la dimensión mágica reservada a aquellos cuyos actos siempre deben ser admirados, elogiados, homenajeados sin rubor ni escatimo de contratos.
Era incluso un dato trivial que el periódico más difundido participara en la trama celeste (perdóname Bioy) poniendo su interpretación de la verdad al servicio de la causa correcta.
Y resultaba más que lógico que quienes se ocupaban incluso de promover algo llamado dinamización del club de fútbol de la capital se identificaran con la comunidad hasta el ayuntamiento de lo público y lo privado.
¡Pero si habían establecido un gran edificio de avanzada tecnología (siempre inteligente) en el centro de Cultural City, lo habían llenado de arte y de secreta poesía y habían hecho imprimir miles de páginas para decir estamos aquí, hemos llegado, somos los mejores, el futuro (como el pasado y el presente) es nuestro!
Por aquel entonces a nadie llamó la atención que la pirámide se cimentara sobre un espacio (digital, por supuesto) en el que sólo rotaban cifras recitadas por voces grabadas mientras el dinero de todos, una vez más, estaba en otra parte.

23 03 2009, 19:21

Sociedad capitalista

En un blog que se tiene por literario no pueden faltar los números.
He leído en fuentes poco sospechosas (naveguen y cotejen, pero un tal Michel Page ya hizo un compendio) que la diferencia media de salario entre los directivos de las empresas y los empleados de más baja categoría laboral es de 13 veces. Es decir que, si un obrero gana unos mil euros al mes, es muy pobable que un miembro del consejo de dirección se apropie legalmente de 13000. Dicho de otro modo: el tipo de arriba se levanta en un mes lo que el de más abajo no pilla en un año; es un hecho probado, aunque no sea delito. Si se trata de una obrera, la diferencia es aún mayor, porque la discriminación habitual le puede suponer un 29% menos de ingresos. Parece ser que esto sí es ilegal, e inspira campañas institucionales del tipo ande no sea usted malo y pague a la chica. Si se trata de una mujer directiva, no habrá diferencia con sus colegas hombres, y además tendrá derecho a las mismas ayudas por ser madre, ya que el concepto de igualdad liberal se aplica en compartimentos estancos.
Puesto que me siento panfletario, haré algunas preguntas. Esa diferencia salarial, ¿implica que la formación, dedicación, responsabilidad y capacidad de un alto cargo de una empresa, juntas o por separado, representan trece veces la de un empleado de a pie? Suponiendo que la calidad de vida de una persona pueda trepar hasta el infinito y que a partir de cierto nivel no se trate de una acumulación degradante de riquezas sin sentido, ¿los servicios prestados justifican esas cifras? ¿Los ejecutivos son seres terciodécuples nacidos de la conjunción de un rayo de Zeus y una jaculatoria de Adam Smith para impetrar la autorregulación del mercado? Una vez integrada toda esa riqueza en la mente y el cuerpo de los elegidos, ¿quedará algún lugar para los escrúpulos a la hora de conservarla o aumentarla?